En un mundo donde la desesperación inmobiliaria se ha vuelto pan de cada día, ya no sorprende ver cómo algunos se las ingenian para convertir cualquier rincón en una «vivienda». ¿Un ejemplo? Una modesta caseta de jardín de 25 metros cuadrados que se ofrece por nada menos que 900 euros al mes en Sa Casa Blanca. La oferta, publicada en Idealista, suena casi a broma: una «casita de invitados de madera» que está más cerca del patio trasero que de un hogar real.
Como si eso no fuera suficiente, el anuncio especifica que es solo para una persona, sin parejas ni mascotas. ¡Vamos! Como si alguien realmente creyera que 200 metros son suficientes para garantizar la independencia total cuando vives tan cerca de otra familia. Y aquí viene lo mejor: según José Miguel Artieda, presidente del Colegio Oficial de Agentes Inmobiliarios de Baleares, esto podría ser completamente ilegal. Porque claro, urbanísticamente hablando, no se pueden tener dos viviendas en terreno rústico. Pero, ¿quién se preocupa por las leyes cuando hay dinero en juego?
A la deriva en el mercado inmobiliario
No muy lejos del escándalo anterior encontramos otra oferta impactante: una caravana-estudio por 400 euros al mes. Sí, has leído bien. En Fotocasa aparece un anuncio bajo el atractivo título «estudio de alquiler en sa Indioteria Urbà», prometiendo todo lo necesario para vivir cómodamente… dentro de una caravana. Que si luz solar, cocina y hasta salón con cama incluida. ¡No me digas!
Parece evidente que el mercado inmobiliario en Palma está desbordado; mientras tanto, los precios siguen subiendo y las opciones razonables brillan por su ausencia. La vivienda más asequible ahora ronda los 800 euros mensuales por un pequeño estudio en Can Pastilla. Un verdadero desafío para quienes buscan un techo donde refugiarse.

