La tarde del pasado sábado, un grupo de vecinos de Cas Capiscol y Son Busquets decidió que ya era hora de hacerse escuchar. Con el lema ‘Volem solucions y seguretat’, se concentraron frente al CEIP Cas Capiscol, un lugar que ha visto cosas que ningún niño debería presenciar. Cecilia Serra, presidenta de la Asociación de Madres y Padres del colegio, no pudo contener su preocupación: «Hace un mes, los niños fueron testigos de un apuñalamiento justo enfrente», comentó con tristeza.
Maribel Alcázar, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma, también se sumó a la causa. Ella describió lo que está sucediendo alrededor del antiguo centro penitenciario como un verdadero gueto. «Aquí conviven familias trabajadoras con una parte de la población más marginal. Es un cóctel explosivo que solo genera problemas», explicó con claridad.
Demandando alternativas reales
No es solo una cuestión de vivienda; es una lucha por el bienestar social. Los vecinos piden soluciones reales que eviten seguir arrastrando a la comunidad hacia situaciones extremas donde lo normal es convivir con un entorno deteriorado y conflictivo. «Desalojar solo trasladará el problema a otro sitio», afirmaron enérgicamente.
Afrontan una realidad compleja en un barrio donde las calles han sido escenario habitual de peleas y consumo de drogas. La manifestación tuvo lugar justo en frente del edificio abandonado, donde las tensiones están a flor de piel. Y no es casualidad; recientemente se llevó a cabo un operativo policial en el colegio, dejando como resultado una detención y más de 160 identificados.
Parece claro: los habitantes no quieren vivir así. Ellos demandan cambios tangibles para poder disfrutar nuevamente de su vecindario sin miedo ni inseguridad. Porque lo que está en juego no son solo muros viejos; son vidas enteras llenas de sueños y esperanzas por un futuro mejor.

