La Vía de Cintura en Palma, esa gran arteria que divide y a menudo aísla barrios enteros, podría comenzar a transformar su destino. Con un coste estimado que ronda los 1.000 millones de euros, este proyecto no es una idea nueva; ya estaba presente en el Plan General. Sin embargo, ha cobrado fuerza recientemente con la aprobación del PSOE y el apoyo del PP en el pleno del Consell de Mallorca. Este jueves, las esperanzas han tomado forma al dar luz verde a los primeros estudios para llevar a cabo esta gran obra.
Un cambio necesario para las barriadas
Francesc Dalmau, regidor socialista, subrayó que esta iniciativa podría ser un verdadero salvavidas para zonas como Nou Llevant, La Soledat o Son Malferit, donde la desconexión urbana por culpa de esta barrera viaria se siente con fuerza. El soterramiento se presenta como una solución palpable y realista, inspirándose en ejemplos exitosos como Madrid Río o lo que han hecho en Hospitalet de Llobregat.
A pesar de los beneficios prometidos, el precio sigue siendo un tema candente. Antonio Deudero, regidor de Mobilitat, respaldó la propuesta pero advirtió sobre la necesidad urgente de financiamiento del Gobierno central. En sus palabras: “El coste será similar al del tren de Llucmajor”. Sin embargo, esto no desanima a Dalmau quien argumenta que “si hay dinero para Gesa o el recinto ferial, también puede haberlo para este proyecto” que busca crear espacios útiles para nuestros barrios.
Por otro lado, Juan Antonio Esteban de Vox mostró su reticencia ante el elevado precio del proyecto. Pero aquí es donde Dalmau tomó las riendas y defendió firmemente la inversión necesaria: “En Madrid lo han hecho y les parece bien porque es un proyecto del alcalde popular Martínez Almeida”.
Aún estamos muy al principio; este proyecto está lejos de hacerse realidad y dependerá mucho del resultado de los análisis técnicos y económicos que se llevarán a cabo ahora. Estos estudios decidirán no solo qué tramos son viables sino también cómo afectará al tráfico durante las obras —una tarea nada sencilla— además del impacto real sobre Palma.
La financiación es clave aquí: aunque hay una luz verde inicial entre Ayuntamiento y Consell, todos miran hacia el Gobierno central como la principal fuente de recursos necesarios. Claro que también se abre la puerta a fondos europeos o incluso del Govern balear. Al final del día, lo que está claro es que este es un proceso largo y complejo que requiere consenso político sólido y una voluntad firme para llevarlo adelante.

