Hoy, la calle de General Riera en Palma se ha convertido en un escenario inusual. Los bomberos han hecho acto de presencia en el edificio del IMAS (Institut Mallorquí d’Afers Socials) para enfrentar una situación que podría haber sido peligrosa. Y es que un enorme pino, sacudido por el temporal, estaba a punto de hacer estragos.
Algunos coches rojos brillantes y uniformes amarillos han llenado la zona, mientras los efectivos luchaban contra las ramas que amenazaban con caer. Como si fueran héroes de una película, han trabajado sin descanso para evitar que este gigante vegetal se precipitara sobre la vía pública. Junto a ellos, varios policías también hacían su parte, asegurando la zona y cortando el paso a los vehículos. No era momento para arriesgarse.
La urgencia del momento
El riesgo era real: un pino de grandes dimensiones podía causar daños serios si caía. Así que los bomberos se pusieron manos a la obra, retirando ramas y asegurando todo lo necesario para garantizar la seguridad de los peatones. Tras horas de trabajo, parece que ya están terminando; aunque algunos restos siguen ocupando parte de la acera y habrá que retirar lo cortado.
Este tipo de situaciones nos recuerdan lo impredecible del clima y lo importante que es tener una respuesta rápida ante emergencias como esta. Esperemos que todo quede en anécdota y pronto volvamos a ver esa calle libre de obstáculos.

