Era el final de 2018 cuando los socios del Real Club Náutico de Palma dieron un paso importante al aprobar por unanimidad un ambicioso proyecto de reforma. ¿El objetivo? Ampliar la concesión administrativa que les permite operar y, a su vez, renovar unas instalaciones que necesitaban un buen retoque.
Tras meses de espera y negociaciones, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares dio luz verde para extender esa concesión por al menos 20 años. Pero ahora toca actualizar ese viejo plan a las normas actuales y a los costos que han crecido como la espuma. Hay que recordar que este no es solo un cambio estético; se trata de sentar las bases del futuro del club.
Cambios que van más allá del diseño
Bajo la dirección de Javier Sanz, quien hoy lidera la Autoridad Portuaria, se presentó una idea que prometía «una mejora evidente» en el edificio social y las zonas deportivas. Los arquitectos Joan Morro Colom, Miquel Serra Mir y María Morro Ruiz (de MSM Arquitectos) diseñaron un plan con una inversión inicial estimada en 11,8 millones de euros, aunque se prevé que esa cifra se duplique.
La reforma implica derribar el antiguo edificio situado en la Plaza de Sant Elm y crear nuevos espacios en los edificios colindantes, todo ello buscando menor altura pero mejor funcionalidad. También se plantea una ampliación para la actividad deportiva con nuevos espacios destinados a la vela ligera y el piragüismo, además de un aparcamiento subterráneo para aliviar el tráfico en días de competiciones.
Aunque habrá cambios significativos, hay voluntad de conservar elementos patrimoniales como el edificio junto al Oratorio de Sant Elm. Esta transformación no solo busca modernizar las instalaciones; también pretende fomentar una práctica deportiva más accesible y organizada. Con todo esto sobre la mesa, el RCNP está listo para dar un gran salto hacia adelante.

