El pasado viernes, las tensiones se palpaban en el ambiente del Ajuntament de Palma. Lucía Muñoz, representante de Podemos, se encontró cara a cara con los miembros de Vox, y lo que sucedió fue un claro reflejo de la creciente frustración entre los partidos de izquierda. Este lunes, la Junta de Portavoces tomó una decisión que ha encendido aún más los ánimos: limitar el tiempo para debatir en las comisiones informativas antes del pleno.
Un ataque a la democracia
Los grupos municipales de PSOE, Més per Palma y Unidas Podemos no han tardado en reaccionar. En un comunicado conjunto, denunciaron este movimiento como «un nuevo ataque a la democracia», que busca silenciar las voces críticas y restringir el control que tienen sobre el gobierno. Esta propuesta, impulsada por Vox y respaldada por el PP, llega tras un enfrentamiento tenso en la comisión previa al pleno de Urbanismo.
Las palabras de los representantes de la izquierda son claras: «Las comisiones informativas son espacios esenciales para rendir cuentas», subrayan con firmeza. Restringirlas es vaciar el debate democrático y empañar la transparencia institucional. Y no es para menos; ya hemos visto cómo el PP ha transformado estas instituciones en lugares donde reina la opacidad y se ignoran las críticas.
A lo largo de esta legislatura, hemos sido testigos de cómo se han puesto obstáculos al funcionamiento habitual del bloque progresista. Desde cesar a las portavoces opositoras hasta limitar drásticamente la participación ciudadana en plenos. A esto hay que sumar la sobrerrepresentación de Vox en los consejos administrativos de empresas municipales. Todo esto nos hace preguntarnos: ¿hacia dónde nos dirigen?

