Feliciano Franco, secretario autonómico del SPPME-IB, no se corta a la hora de hablar sobre la situación de los policías locales en Baleares. Con más de mil afiliados bajo su ala, Franco pone de manifiesto un malestar que se ha ido acumulando a lo largo de los años. En sus palabras, hay un profundo descontento por el trato que el Ajuntament ha dado a estos profesionales, que han sentido cómo sus necesidades y derechos se han ignorado.
Un panorama desolador para la Policía Local
Pero, ¿qué es lo que realmente está pasando? Franco no duda en señalar que muchos compañeros siguen atrapados en pleitos con el Consistorio y enfrentándose a abogados del propio Ayuntamiento. “No es cierto que el PP y el alcalde Jaime Martínez quieran ayudar a la Policía Local”, afirma con contundencia.
La paciencia se agota ante el retraso del Plan de Ordenación, una promesa electoral que parece haberse convertido en un espejismo. Según Franco, esto no solo afecta a los efectivos actuales; también hay una sensación generalizada de traición. El PP capitalizó políticamente las demandas históricas del cuerpo policial durante su campaña anterior y ahora deben rendir cuentas.
“Hemos pasado años difíciles”, dice con nostalgia. Durante la etapa socialista, señala cómo se desmanteló prácticamente toda estructura policial. De casi mil efectivos hace unos años, hoy apenas llegan a 750 mientras Palma crece y aumenta su población turística.
Frente al inminente verano turístico, surge otra preocupación: ¿cómo cubrirán las necesidades? Las horas extras son moneda común pero muchas quedan sin remunerar. “Estamos cansados; no sabemos cuántos se ofrecerán voluntarios”, expresa Franco sobre la incertidumbre reinante entre sus compañeros.
A medida que las jubilaciones aumentan —unos 50 efectivos cada año— el futuro asoma sombrío: hasta 300 agentes podrían retirarse en los próximos cinco años sin haber cubierto adecuadamente esas bajas. Aunque se planifican oposiciones para nuevos reclutas, queda claro que esto lleva tiempo y esfuerzo.
“El ánimo dentro de la Policía Local es decepcionante”, reconoce Franco. La realidad es dura: los agentes trabajan arduamente pero sienten que no están ofreciendo un servicio digno a la ciudadanía. Y eso duele. Las incidencias más leves ni siquiera llegan a ser atendidas por falta de personal suficiente.
El retraso del Plan de Ordenación sigue siendo un misterio incomprensible para ellos. A pesar de haber llegado a acuerdos esperanzadores en octubre pasado, parece que todo quedó en promesas vacías: “Es mentira que necesiten reordenar puestos”, subraya enfáticamente.

