Un grupo de 16 valientes que aspiran a una de las 26 plazas de bombero conductor convocadas este año en Palma ha decidido alzar la voz. ¿La razón? Se sienten atrapados en un mar de irregularidades y falta de transparencia durante todo el proceso. Aseguran que lo que están viviendo no solo es injusto, sino que también va en contra de lo establecido por el Tribunal Supremo.
Una lucha por la claridad
Estos aspirantes no son unos cualquiera; son personas que han dedicado tiempo, esfuerzo y recursos a prepararse para unas pruebas que, según ellos, carecen de criterios claros. Tras enfrentarse a las pruebas psicotécnicas y entrevistas, muchos fueron calificados como no aptos sin haber tenido antes una explicación precisa sobre cómo se evaluaría su rendimiento o qué nivel era necesario alcanzar. ¿No es esto frustrante?
Y eso no es todo. A pesar del veredicto inicial, se les permitió seguir adelante con pruebas físicas y otras evaluaciones, donde demostraron su capacidad. Pero claro, todo esto ha tenido un precio: el desgaste físico y mental ha sido considerable y nadie parece rendir cuentas.
En su comunicado, estos aspirantes hacen hincapié en algo fundamental: “No cuestionamos la exigencia del proceso ni la nobleza de ser bombero; simplemente pedimos un poco de transparencia. Las reglas básicas son claras y ya hubo un fallo judicial firme obligando al Ayuntamiento a respetarlas”. En fin, sus voces claman por justicia en un camino lleno de obstáculos inesperados.

