Imagina vivir más de 30 años al lado de un edificio que se tambalea al borde del derrumbe. Eso es lo que le pasa a Ana, quien ha visto cómo su hogar, junto al antiguo inmueble de Eusebi Estada, se ha convertido en una pesadilla. Ahora, con voz firme y decidida, denuncia la «inutilidad» de las medidas de protección que el Ajuntament de Palma ha implementado.
Este edificio de cuatro plantas, que fue expropiado con la ilusión de convertirse en una biblioteca pública durante la pasada legislatura, ahora está cerrado y olvidado. Mientras tanto, Ana describe cómo las vallas metálicas que rodean la propiedad son más un estorbo que una solución real: «No garantizan la seguridad ni para los viandantes ni para los conductores. En caso de desprendimiento, ¿qué pasaría?».
Una situación insostenible
A medida que avanza el día, las calles se llenan de gente que intenta sortear esta problemática. La acera invadida obliga a muchos a caminar por la calzada, generando una sensación constante de inseguridad. «Es inaceptable», afirma Ana con indignación. Y no solo eso; esta vía también adolece de una grave insalubridad. La basura acumulada y las palomas muertas son testigos mudos del abandono en el que se encuentra este lugar.
La realidad es dura y preocupante. No podemos seguir ignorando estas situaciones; es nuestra comunidad la que está en juego. Esperamos que alguien escuche el clamor de Ana antes de que sea demasiado tarde.

