Esta mañana, en una rueda de prensa que no ha pasado desapercibida, Fulgencio Coll, el líder del partido Vox, ha vuelto a poner sobre la mesa una propuesta que ya había suscitado controversia en otras ocasiones. La idea es clara: entregar la Medalla de Oro de la Ciudad de Palma al Regimiento de Infantería Palma 47, un galardón que ellos consideran más que merecido.
Coll no ha dudado en expresar su descontento con lo que él llama un «bloqueo» por parte de la izquierda. Según sus palabras, esta oposición no se debe a una falta de méritos del regimiento, sino a su carácter militar y al simbolismo que eso conlleva. ¿A quién le sorprende? En tiempos donde todo parece estar politizado, es fácil ver cómo se convierten los reconocimientos en armas arrojadizas.
Un cambio en las reglas del juego
Pero eso no es todo. El tema del método de votación también ha entrado en juego. Vox critica el reciente cambio hacia un sistema unánime y no obligatorio, argumentando que limita la participación real y deja fuera a muchas voces. Ellos prefieren volver al antiguo sistema, donde bastaban dos terceras partes para dar luz verde a las decisiones. Para ellos, esto es fundamental para evitar lo que llaman «ideologías sectarias», esas que tanto repelen.
Así están las cosas en el Ayuntamiento. Mientras algunos ven esta lucha como una cuestión legítima por reconocer méritos históricos, otros piensan que estamos ante un nuevo episodio del eterno tira y afloja político. Lo cierto es que este debate sigue levantando pasiones entre ciudadanos y políticos por igual.

