Después de cuatro años de obras, el Ajuntament de Palma tiene la vista puesta en el horizonte del próximo verano. La gran esperanza es que el complejo de s’Aigo Dolça, un proyecto emblemático ubicado junto al renovado Paseo Marítimo, esté listo para recibir a todos los residentes y visitantes. Este lugar no solo se convertirá en un espacio deportivo, sino que también ofrecerá plazas de aparcamiento en una zona donde moverse es todo un reto.
Aunque Cort ya había anunciado que quería tenerlo operativo este mes de julio para poder disfrutarlo en septiembre, las cosas no han salido como esperaban. Pero no hay que desanimarse; según nos cuenta Miquel Àngel Bennàssar, gerente del Institut Municipal de l’Esport (IME), hay una nueva hoja de ruta y ahora la meta está fijada para el verano de 2026. ¿Por qué tanto tiempo? Pues porque la constructora ha tenido que lidiar con algunas deficiencias técnicas señaladas por el equipo del Urbanismo del Ajuntament, lo que ha complicado más la situación.
Preparativos para un nuevo comienzo
Mientras tanto, el IME ya se ha puesto manos a la obra y está activando todos los trámites necesarios para garantizar que todo esté listo cuando llegue ese esperado verano. Desde asegurar la presencia de socorristas hasta preparar clases dirigidas y abrir el bar, cada detalle cuenta. Y no olvidemos el trabajo conjunto con la SMAP para gestionar los espacios.
El nuevo s’Aigo Dolça contará con dos piscinas: una principal de veinticinco metros por doce y otra más pequeña. Estos espacios se convertirán en el corazón del complejo, revitalizando una zona que alguna vez fue epicentro de la natación en Palma pero que ha estado olvidada durante décadas desde que cerró su piscina original en los años 70.
Con unos 6.000 metros cuadrados distribuidos en seis plantas —de las cuales cinco estarán a nivel alto y una estará soterrada—, además incluirá un bar y un restaurante. Tres plantas estarán dedicadas al aparcamiento (inicialmente con 117 plazas), mientras que las restantes albergarán espacios polivalentes listos para acoger diversas actividades deportivas y sociales.
Toda esta ambiciosa obra ha requerido una inversión cercana a los 1117 millones de euros, financiados parcialmente por Fondos Europeos y apoyados por el Consell de Mallorca y el Ajuntament. Después de tantos años anhelando su regreso, parece que s’Aigo Dolça podría finalmente volver a ser parte activa del paisaje palmesano.

