Las imágenes de personas sin hogar nunca dejan de impactar, y en Palma no es la excepción. En los bajos de un edificio en Bons Aires, justo al lado de la bulliciosa General Riera, un curioso ‘dormitorio’ ha sido montado al aire libre. Y claro, los vecinos no pueden evitar mirarlo con asombro.
Allí, frente a coches aparcados y bajo la sombra de un local comercial cerrado, se erige una cama bien hecha, adornada con un edredón colorido. Al lado, dos maletas cuentan historias de vida nómada. Este humilde refugio es el abrigo contra las largas noches invernales que se avecinan.
Opiniones encontradas en el barrio
A medida que los transeúntes pasan, un olor peculiar llama su atención. Las reacciones son variadas; algunos destacan lo sorprendentemente bien organizado que está este ‘dormitorio’, mientras lamentan la cruda realidad de tener que vivir así. Aunque las condiciones aquí son mejores que las de otros rincones de Ciutat, muchos vecinos no pueden ocultar su preocupación por los malos olores que emanan del lugar.
La situación del sinhogarismo en Palma es alarmante y ya no se limita a zonas periféricas; ha llegado al corazón mismo de la ciudad. Barriadas como Bons Aires son testigos de esta creciente realidad donde los servicios sociales parecen desbordados ante la necesidad apremiante de cientos de personas sin acceso a una vivienda digna o asequible.

