La tarde de Nochevieja, un grupo de vecinos del Secar de la Real vivió una auténtica pesadilla. Justo cuando se preparaban para recibir el nuevo año, un corte de luz comenzó a complicar lo que debería haber sido una celebración. Según cuentan, el apagón se inició alrededor de las 17:00 horas y lo que parecía ser un pequeño contratiempo se convirtió en un verdadero calvario que se extendió hasta bien entrada la noche.
«Nos dijeron desde Gesa que solo sería unas horas», comenta uno de los afectados mientras recuerda cómo la promesa inicial se transformó en una espera angustiosa hasta las 22:30 horas. Sin embargo, ese no fue el final. Pasada la medianoche, tras interminables horas sin electricidad y tras perder su cena familiar por su cumpleaños, por fin aparecieron dos operarios. «En 15 minutos lo arreglaron, pero ya era demasiado tarde para nosotros», lamenta con amargura.
Cortos pero constantes: un problema sin solución a la vista
Como si no fuera suficiente con esa desagradable sorpresa, al día siguiente volvieron a quedar a oscuras. Los vecinos intentaron comunicarse con el servicio técnico en varias ocasiones; cada vez les respondían con el mismo mensaje vacío: «se está trabajando en la incidencia». Y mientras tanto, los rumores entre ellos apuntan a un simple fusible como origen del problema.
A medida que pasaron los días, esos cortes continuaron siendo una constante. «Desde Año Nuevo seguimos sufriendo apagones que pueden durar entre dos y cinco horas», explican indignados los vecinos que reclaman respuestas claras y una solución definitiva. Lo único que piden es algo tan básico como garantizar el suministro eléctrico, porque nadie debería tener que enfrentar este tipo de situaciones tan insólitas en fechas tan señaladas.

