El emblemático edificio situado en la calle Joan Miró, en el número 43, está a punto de desaparecer. Este año, el Consistorio ha decidido tirarlo abajo para dar paso a una conexión que muchos esperaban entre esta importante vía y la plaza Mediterráneo. Un cambio que llega tras años de abandono y promesas incumplidas.
Construido en 1925, durante casi una década este inmueble ha estado envuelto en una lona que no hacía más que anunciar un plan de rehabilitación integral para El Terreno. En 2015, se abrió una oficina del Patronat de l’Habitatge en sus bajos, pero eso parece ser solo un recuerdo ahora.
Un edificio con historia
A lo largo de los años, este antiguo local modernista fue testigo de muchas historias. Recientemente, albergaba la unidad básica del IB Salut y también la oficina Ciberjove.com. Sin embargo, su historia dio un giro drástico cuando el Consistorio decidió usarlo como sede para llevar a cabo diagnósticos sobre varios barrios como El Jonquet o Sant Agustí.
Lamentablemente, en 2017 tuvo que cerrar debido a su deterioro extremo y al riesgo inminente de derrumbe. Desde entonces, hemos visto cómo el número 43 se convertía poco a poco en un símbolo del abandono; el Plan de Rehabilitación Integral prometido por el Ajuntament se quedó solo en palabras vacías mientras los vecinos denunciaban la presencia constante de okupas, quienes parecían hacer suyo un espacio peligroso.
A pesar de estar precintado por el Ajuntament, estos okupas han ignorado las advertencias y han puesto en jaque no solo su seguridad sino también la estabilidad de los edificios colindantes. Ahora, con el anuncio del derribo inminente y la construcción prevista de un nuevo inmueble aún sin especificar qué tipo será, esperamos que esta transformación realmente traiga algo positivo para El Terreno.

