Palma

La Festa de l’Estendard: Una celebración que une a Palma

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Este miércoles, la Plaça de Cort se llenó de vida y emoción en la Festa de l’Estendard, un evento que por tercer año consecutivo nos recuerda la llegada del Rei Jaume I El Conqueridor a nuestra querida Mallorca. Era el 31 de diciembre, una fecha marcada en el calendario donde ciudadanos y autoridades locales se dan cita para conmemorar un momento histórico que cambió el rumbo de la isla en 1229.

A primera hora de la mañana, a las 10:00 en punto, el ambiente se tornó solemne. Las vallas estaban repletas de gente ansiosa por ver el espectáculo; el silencio era palpable mientras la comitiva municipal, encabezada por nuestro alcalde y regidores de todos los grupos políticos, menos Podemos (que no estuvo presente), salía portando el Estendard Reial. En ese instante tan significativo, cuando se alzó el pendón en medio de la plaza, estallaron los aplausos y resonaron gritos entusiastas como «¡Visca Mallorca!». La melodía de La Balanguera nos acompañó mientras todos marchábamos hacia La Seu para asistir a una misa ofrecida por el obispo Sebastià Taltavull.

Un día lleno de tradiciones y emociones

El desfile fue un verdadero espectáculo: primero pasaron los policías montados seguidos por los tambors, caballeros y una variopinta representación cultural que hizo vibrar al público. En este camino hacia la Catedral también estaba parte del equipo del Consell insular esperando con ilusión participar en esta jornada festiva. Allí mismo, el obispo aprovechó su homilía para hablar sobre temas actuales y hacer un llamado a acoger a quienes más lo necesitan.

Una vez finalizada la misa, regresamos a la Plaça de Cort donde se devolvió con honores el pendón al Consistorio. Con cada nota final de La Balanguera, un mar de aplausos llenó el aire, junto con nuevos gritos como «¡A Mallorca, en català!». Pero quizás uno de los momentos más esperados llegó después: La Colcada.

Miquela Lladò volvió a ser nuestra voz narradora al interpretar La Colcada, un poema lleno de nostalgia donde una abuela comparte sus recuerdos con sus nietos. Aunque comenzó con algunos problemas técnicos –el micrófono falló varias veces– Lladò no perdió su humor y logró conectar rápidamente con un público que disfrutaba cada palabra. Sin duda alguna, lleva más de 40 años trayendo vida a esta celebración.

A pesar del entusiasmo colectivo, hubo un pequeño paréntesis durante el discurso institucional del alcalde Martínez; ahí se sintió cierta impaciencia entre quienes querían fiesta más que palabras políticas. Al finalizar su intervención, todos recuperamos las ganas de celebrar con aplausos desbordantes.

Así fue como Palma vivió otro capítulo memorable en su historia durante esta Festa de l’Estendard; una tradición que sigue viva y nos recuerda lo importante que es unirnos como comunidad frente a cualquier adversidad.

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