Este miércoles, en la emblemática Festa de l’Estendard, el alcalde de Palma, Jaime Martínez, lanzó un mensaje claro y directo: la limpieza y el civismo son cosa de todos. «Ni el Ayuntamiento ni Emaya lo podemos hacer todo», dijo con firmeza. En su discurso, que tuvo que pronunciar aceleradamente debido a los horarios, dejó ver sus objetivos para la ciudad mientras lidiaba con un público ansioso por escucharle.
Reflexiones sobre nuestro legado y retos actuales
Conmemorando el 796 aniversario de la llegada del Rei en Jaume a Ciutat, Martínez habló del legado histórico como motor para enfrentar los retos de hoy. Aunque mencionó cuestiones cruciales como la limpieza, la seguridad o el transporte urbano, pasó un poco por encima del tema del acceso a la vivienda, que sigue siendo una espina clavada para muchos ciudadanos.
Resaltó también el esfuerzo presupuestario dedicado a la seguridad ciudadana y limpieza. Aplaudió la reciente aprobación de una ordenanza cívica pero dejó en el aire temas como la reestructuración de la Policía Local que se había prometido implementar desde enero. En cuanto a los logros alcanzados, celebró haber eliminado 10.000 pintadas y mejorado las labores de limpieza en varios barrios. Sin embargo, no dudó en recordar que «sin la colaboración de los ciudadanos este esfuerzo nunca será suficiente».
Martínez enfatizó que «la ciudad no debe ser vista solo como responsabilidad de los gobernantes», sino como algo que nos compete a todos. Y es cierto: todos tenemos nuestro papel que jugar.
Aprovechó también para hablar sobre innovación tecnológica durante su mandato. Según él, esta es «la legislatura de la innovación», donde se está utilizando inteligencia artificial para mejorar varios aspectos urbanos. Y no se olvidó mencionar la candidatura de Palma para ser capital cultural europea en 2031, una meta que describió como «un sueño colectivo». Aunque sin importar el resultado final, subrayó con convicción que Palma ya brilla con luz propia como capital cultural.
Mientras celebramos juntos esta fiesta histórica, queda claro que cada uno de nosotros tiene un papel fundamental en hacer de Palma un lugar mejor.

