Este lunes, la plaza del Ajuntament de Palma se llenó de recuerdos y emociones con el pregón de la Festa de l’Estendard a cargo del artista Pep Llambías. Desde el primer momento, Pep nos enganchó con su tono nostálgico y cercano. Al recordar cómo fue abordado por el alcalde Martínez para dar este discurso, soltó entre risas: «Mi primera reacción fue un no rotundo. Solo ahí actué con un poco de sentido común». Pero a pesar de esas dudas iniciales, decidió que lo mejor era compartir su propia historia.
Un Viaje por los Barrios y Bares
Llambías nos llevó a recorrer una Palma llena de vida y magia a través de sus memorias. Habló del tiempo que pasó en su estudio en la calle Miramar, rodeado de lugares emblemáticos como Kenya y la Imprenta Soler. En sus palabras resonaba una crítica sutil hacia lo que ha ido cambiando: “A principios de los 70, las calles alrededor de la Plaça Drassana no estaban invadidas por bares para turistas”, recordaba con nostalgia.
El bar SEstudi, uno de esos epicentros culturales donde artistas e intelectuales se reunían durante la transición postfranquista, ocupó un lugar especial en su relato. También hizo memoria del bar El Lima en los años 80, donde empezaban las noches antes de caer en el decadente Gomila. “Todavía escucho la música vibrante que sonaba entonces”, afirmó mencionando a bandas icónicas como Pink Floyd y Fleetwood Mac.
Pep también recordó lugares como el Niza, donde cada rincón invitaba a quedarse más tiempo gracias a su atmósfera cálida. Y así desgranó otros símbolos culturales: desde la tienda Xocolat hasta las noches interminables en La Polilla o El Chotis; todos ellos reflejos imborrables en nuestra memoria colectiva.
Pero no solo se quedó ahí. Habló también sobre su trayectoria profesional vinculada a Palma: desde sus exposiciones en Es Baluard hasta esa escultura emblemática frente al Consolat de Mar. Fue un verdadero recorrido por arte y cultura que terminó con un mensaje claro: “No debemos olvidar nunca el arte ni la cultura”. Porque un mundo sin ellos es un mundo perdido.
Cerrando esta emotiva velada, el alcalde Jaime Martínez tomó la palabra y respaldó ese llamado urgente. “Defender nuestra cultura es defender nuestra ciudad”, apuntó con firmeza. Así concluía una noche cargada de sentimientos e historias compartidas que nos recuerdan lo importante que es preservar nuestras raíces.

