Hoy, un grupo de valientes de SOS Residents se ha plantado en la Plaça de la Porta de Santa Catalina para dar un grito claro y rotundo: ¡basta ya! Su protesta tiene un trasfondo profundo, uno que resuena en los corazones de muchos mallorquines. La razón de su descontento es el mercado navideño que se ha instalado en el Parc de Sa Feixina, un espacio que debería celebrar nuestras tradiciones, pero que según ellos, se ha convertido en un símbolo de la mercantilización y pérdida de nuestra identidad cultural.
La pérdida de lo nuestro
Pepa Aguiló, una de las portavoces del colectivo, no ha dudado en expresar el dolor que sienten al ver cómo nuestra isla se inunda cada vez más con culturas ajenas. «Los puestos del mercado están llenos de tradiciones anglosajonas y no promueven para nada lo que es verdaderamente mallorquín», lamenta. Y es cierto, ¿dónde queda nuestra lengua? Todo está expuesto en otros idiomas y apenas hay algo en castellano.
Con sus camisetas negras como símbolo del luto por nuestras costumbres, estas personas han recorrido el mercado con pancartas y sonando una marcha fúnebre. «Es una pena ver cómo nos arrebatan nuestras tradiciones», añadía Aguiló visiblemente emocionada. No están protestando contra la idea misma del mercado navideño; están exigiendo que este tipo de eventos respeten nuestros espacios públicos y no se conviertan en negocios privados que solo buscan enriquecerse a costa nuestra.
Ana María Estraña también dejó claro que lo que están viviendo representa una auténtica colonización cultural. Y es frustrante ver cómo los responsables políticos miran hacia otro lado mientras esto sucede. «Nuestros gobernantes no hacen nada para detener esta invasión», concluyó.
No podemos quedarnos callados ante este monocultivo turístico; debemos unirnos por defender lo nuestro. Hay alternativas genuinas y más arraigadas a nuestras tradiciones, mercados donde realmente podamos sentirnos identificados con lo que compramos. Este es solo un ejemplo más de cómo debemos luchar por preservar nuestra esencia.

