En el corazón de Palma, un grupo de vecinos ha levantado la voz para reclamar lo que consideran esencial: que las galerías de la Plaza Mayor vuelvan a contar con un supermercado. Recordemos que en 2019 cerró el Eroski City, dejando a muchos sin una opción cercana para hacer sus compras. Carme Vidal, presidenta de la Associació de Veïns de la Plaça Major, no se ha quedado callada: “Estamos en contacto con los vecinos y el Ajuntament para definir juntos el futuro de estos locales”.
El Eroski, que había estado sirviendo a la comunidad desde 1969, tuvo que cerrar cuando caducó su concesión. La situación fue aún más dura porque obligó a reubicar a 23 empleados. Y no solo eso; antes del cierre del Eroski, la desaparición de otra tienda en la calle Bonaire dejó a más de 30.000 personas desabastecidas. ¡Imagínate! La falta de opciones se siente cada vez más aguda.
Reformas y críticas constructivas
A pesar del cierre y sus consecuencias, hay esperanza en el aire con las nuevas reformas que están por venir. “He sido parte del jurado que eligió el proyecto ganador y estoy emocionada”, dice Vidal. Pero no todo es perfecto: “Nos gustaría ver más sombra en la plaza; ahora mismo es como un horno”. Y aunque las propuestas han sido bien recibidas, hay detalles que no se pueden pasar por alto.
Por ejemplo, el soterramiento del acceso al parking mediante rampas en La Rambla ha sido valorado positivamente. Esto permitiría ganar espacio vital para los peatones: “Queremos que todos puedan disfrutar de la plaça Major sin barreras”. En fin, hay mucho camino por recorrer y las voces vecinales son clave para dar forma al futuro.