En Palma, la Asociación de Vecinas de Canamunt ha levantado la voz en contra del proyecto de reforma que el Ayuntamiento presentó este viernes para la Plaza Mayor. En un comunicado claro y directo, han expresado su desacuerdo total, argumentando que esta iniciativa está desconectada de las verdaderas necesidades del vecindario y parece más bien una estrategia para seguir impulsando el turismo y el comercio privado.
Una plaza que debería ser nuestra
«No estamos en contra de las reformas», dicen desde la asociación, pero añaden que lo que no quieren es un espacio convertido en un centro comercial, disfrazado con el término ‘revitalización urbana’. La Plaza Mayor debería ser un lugar donde los vecinos puedan encontrarse, disfrutar de actividades culturales y vivir su día a día. Sin embargo, con este proyecto, sienten que han perdido un espacio vital y ganado una mera atracción turística.
La preocupación se palpa en sus palabras: «Lo que nos duele no son solo las obras físicas, sino todo un modelo de ciudad que se impone». Y aquí es donde radica el verdadero problema: una Palma donde todo gira en torno a ofrecer experiencias efímeras a quienes pasan por allí, mientras los residentes ven cómo su voz se vuelve cada vez más insignificante.
Aparte, alertan sobre cómo esta reforma va a aumentar la superficie destinada a locales comerciales y terrazas, favoreciendo aún más el flujo turístico. «Nuevamente, los intereses económicos parecen primar sobre nuestra calidad de vida», afirman con firmeza. Y tienen razón; este tipo de proyectos no enriquecen realmente a la ciudad, sino que acaban vaciándola por dentro. Ante tal situación, es imposible quedarse callados.