En una reciente rueda de prensa, los regidores de Més per Palma, Miquel Àngel Contreras y Neus Truyol, han hecho saltar las alarmas. La cuestión que ronda en el aire es clara: el programa de Alquiler Seguro del Govern no ha logrado captar ni un solo piso en Palma. Truyol, con tono crítico, expuso cómo las respuestas del conseller d’Habitatge, José Luis Mateo, son más bien evasivas. «Todavía es pronto para dar cifras», declaró Mateo. Pero claro, cuando se habla de cifras y realidades concretas, la sensación que queda es que hay algo muy oscuro detrás.
Un marketing institucional sin resultados
Més da por hecho que esta ambigüedad significa que desde noviembre pasado, cuando se lanzó la iniciativa, no ha habido «ni una sola oferta». Mientras tanto, el Govern sigue insistiendo en que el programa “ha comenzado a dar sus frutos”, pero la realidad parece mostrar lo contrario. Truyol no se corta un pelo al afirmar: «No solo ningún propietario ha querido participar; el PP no ha hecho nada por corregir el rumbo. Esto no es una política de vivienda; es marketing institucional con resultado cero». En otras palabras, improvisan y desaparecen.
La crítica va más allá. La regidora también recuerda un plan anunciado para acelerar la construcción de viviendas a precios limitados mediante cesiones a promotores privados. Sin embargo, tras dos años al mando del Govern, todavía no hay ni un solo proyecto en marcha. De las 363 viviendas prometidas en la primera fase, solo han recibido ofertas para dos lotes totalizando 246 pisos; uno fue retirado y tres quedaron desiertos. Es evidente que este modelo está basado únicamente en confiar a ciegas en la iniciativa privada.
Y como si fuera poco, Més cuestiona la negativa del PP a aplicar limitaciones de precios según lo establecido por la Ley de Vivienda. En Barcelona los precios han bajado un 6,4%, mientras que aquí en Palma han subido un preocupante 17,8% en tan solo dos años. Para ponerlo en perspectiva: una familia barcelonesa ahora paga 843 euros gracias a estas limitaciones; mientras tanto, otra familia en Palma tiene que hacer frente a unos asfixiantes 1.140 euros por el mismo alquiler.
Conclusión clara: Mientras unos ahorran casi 700 euros al año gracias a políticas efectivas de control de precios en Barcelona; aquí seguimos tirando dinero al fuego con unas políticas fallidas que nos obligan a pagar hasta 3.000 euros más anualmente.