Las noches en la calle Manacor no son lo que solían ser. Desde hace un tiempo, un tramo entre Joan Alcover y las Avenidas ha visto cómo la presencia de varias mujeres ejerciendo la prostitución ha pasado a ser una constante que inquieta a los vecinos. En esas horas, cuando el tráfico disminuye y el silencio se apodera del lugar, es difícil no notar cómo algunas de estas mujeres, de diversas nacionalidades, esperan en la acera buscando clientes.
Inquietud vecinal ante un panorama cambiante
A medida que avanza la madrugada, la Policía Local hace acto de presencia con patrullas que circulan vigilantes por el área. Algunos conductores han identificado esta zona como un nuevo espacio para obtener esos servicios sexuales. Sin embargo, este fenómeno no deja de causar preocupación entre quienes residen aquí. Muchos aseguran sentir una inseguridad creciente, y así lo comparte uno de los vecinos: «Más que ellas, nos preocupa la gente que pueda venir aquí y generar problemas».
No es raro escuchar historias sobre momentos tensos durante los fines de semana; gritos o situaciones inesperadas pueden surgir y dejar a los residentes con una sensación desagradable. «No sabemos qué puede pasar algún día», comenta otro vecino que prefiere mantenerse alerta cada vez que baja a tirar la basura.
A pesar del despliegue policial, hay una sensación palpable de incertidumbre entre aquellos que deben convivir con esta nueva realidad. La imagen se complica aún más con la llegada de indigentes a las cercanías; un cóctel social poco atractivo para vivir tranquilamente por las noches.
Así se va tejiendo esta historia en la calle Manacor: un lugar donde las sombras parecen hacerse más largas y donde cada noche trae consigo una mezcla de preocupación e incomodidad para quienes allí residen.