Las noches en la calle Manacor ya no son lo que eran. Esa tranquilidad que alguna vez reinó ha sido reemplazada por una escena inquietante que preocupa a los vecinos. En el tramo entre Joan Alcover y las Avenidas, varias mujeres han tomado posesión de las aceras, ofreciendo sus servicios sexuales. Cada madrugada, mientras la ciudad duerme, este rincón se transforma en un punto caliente donde el tráfico es escaso, pero donde la presencia de la Policía Local no pasa desapercibida.
Es curioso cómo esta situación se ha trasladado desde zonas antes problemáticas como la Porta de Sant Antoni hacia aquí. Ahora, muchos residentes sienten una mezcla de desconcierto e inquietud al ver a estas mujeres trabajando en su vecindario. Un vecino expresa su preocupación: «Más que ellas, me preocupa la gente que puede venir por aquí y causar problemas». La inseguridad ya era un tema presente y este cambio solo parece intensificarlo.
Inquietud y temor entre los vecinos
A medida que avanza la noche, algunos residentes comparten anécdotas sobre incidentes puntuales o momentos tensos vividos durante los fines de semana. «A veces escuchamos gritos», comenta uno de ellos. Sin embargo, aclara que aún no han tenido problemas graves. Aun así, nadie puede negar que esta nueva realidad genera nerviosismo; no saben qué podría suceder mañana.
En medio de todo esto, los clientes continúan merodeando. Muchos llegan en coche mientras otros se aventuran a pie. Las mujeres están atentas a cada movimiento, buscando captar la atención de quien pase cerca sin dejarse ver demasiado ni ser abordadas por posibles proxenetas.
Un vecino relata: «Yo las veo muchas noches cuando bajo a tirar la basura». Su mirada revela incomodidad ante lo desconocido: personas extrañas frecuentando el barrio y hasta indigentes durmiendo bajo un edificio cercano. Es una realidad difícil para quienes deben convivir con esta imagen cada día; un panorama del que les gustaría escapar.