En el pleno de Cort, la regidora de Educació, Lourdes Roca, ha confirmado que el Ayuntamiento de Palma va a prorrogar el contrato de las escoletes municipales que están externalizadas. Esto ha dejado a muchos con un sabor amargo, especialmente a las trabajadoras que se han dado cita en la sesión para protestar por sus condiciones laborales. «El sueldo es tan bajo que no podemos llegar a fin de mes», exclamaban con desesperación.
Una realidad difícil
Con esta prórroga, las trabajadoras continuarán en la misma situación precaria hasta que se apruebe un nuevo convenio que, esperemos, logre mejorar sus salarios. Roca intentó justificar la decisión señalando que aumentar el presupuesto no es una opción legal. «La normativa de contratación no nos lo permite», dijo. En lugar de eso, sugirió convocar un nuevo concurso, pero advirtió que si se hace ahora, las bases salariales estarán alineadas con el convenio estatal.
A pesar de la insistencia del PSOE por licitar un nuevo contrato y corregir esas diferencias salariales evidentes respecto a sus compañeras en escoletes de gestión directa, el PP se ha opuesto rotundamente incluso a internalizar estos centros. La red del Patronat Municipal (PMEI) cuenta con 11 centros; sin embargo, solo tres son gestionados directamente por ellos.
Las trabajadoras se han hecho escuchar en el salón de plenos para dejar claro lo injusto de su situación: «Cobramos apenas el Salario Mínimo Interprofesional. En una ciudad como Palma y con el nivel de vida actual aquí, ¿es esto digno? ¿Acaso somos las trabajadoras más baratas del Ayuntamiento?» Este sistema pone en evidencia una hipocresía alarmante; son personas vulnerables apoyando a otras personas vulnerables.
A pesar del clamor generalizado y del eco que resuena entre ellas sobre su lucha diaria, siguen sin recibir respuesta alguna por parte del Ayuntamiento: «Hemos tocado todas las puertas del patronato y aún así no hemos obtenido noticias ni siquiera de ningún regidor».