La calle Almudaina, corazón del casco antiguo de Palma y un verdadero tesoro histórico, se enfrenta a un reto cada vez más preocupante: el vandalismo. Imagina pasear por ese rincón tan emblemático, donde cada piedra cuenta una historia, y encontrarte con grafitis que parecen burlarse de su legado. Eso es lo que ocurre aquí, a escasos metros del majestuoso Arc de l’Almudaina.
Un patrimonio en peligro
Este lugar no solo es un punto turístico; es parte fundamental de nuestra historia. El trazado antiguo de la ciudad romana aún se siente en sus calles empedradas, pero el respeto por este patrimonio parece estar desapareciendo. Desde la calle d’en Morei se pueden ver esas pintadas desluciendo la belleza que debería ser admirada por los miles de turistas que pasan cada año.
Apenas unos pasos separan estas manifestaciones de falta de respeto del segundo recinto amurallado de Palma, una joya gótica que ha visto pasar siglos. ¿Es necesario tirar a la basura todo lo que nuestros antepasados construyeron con tanto esfuerzo? Las pintadas amenazan incluso al Arc de l’Almudaina mismo, ese testigo silencioso que ha guardado secretos desde tiempos musulmanes y romanos.
A pesar de los intentos del Ajuntament por frenar esta ola vandálica, el daño ya está hecho. Nos duele ver cómo la falta de sensibilidad sigue ganando terreno en este lugar lleno de historia y encanto. Es hora de reflexionar sobre lo que queremos preservar para las futuras generaciones y recordar que el patrimonio es responsabilidad de todos.