Hoy, al mediodía, la tranquilidad habitual de Son Castelló se transformó en un auténtico torbellino. Todo comenzó cuando un bazar chino decidió regalar su stock, y como si se tratara de una oferta irresistible, la noticia voló de boca en boca y por redes sociales. En cuestión de minutos, la Gran Vía Asima se convirtió en un mar de coches y furgonetas intentando acercarse al lugar. La situación era tan caótica que la Policía Local tuvo que intervenir para intentar regular el tráfico.
Un espectáculo inesperado
A las 12:30 horas recibieron el aviso sobre el tumulto que estaba generándose en la Vía Asima número 5, justo al lado del Restaurante Wok. ¿La razón? El bazar cerraba sus puertas y decidió regalar todo lo que tenía. Una jugada sorprendente que dejó a más de uno boquiabierto.
Empleados del polígono no tardaron en acercarse, atraídos por lo que prometía ser una oportunidad única. «Lo vimos por Instagram y decidimos venir», cuenta una trabajadora visiblemente decepcionada por haber llegado tarde. «Era un desastre total; sólo conseguimos unos palitos de incienso», lamenta mientras recuerda las escenas vividas allí dentro.
La gente estaba histérica, corriendo tras los productos como si no hubiera un mañana. Algunos iban equipados con carritos de supermercado, organizándose casi como si fuera una misión planificada para hacerse con el botín. Otros esperaban pacientemente dentro del local sin dejar que nadie tocara las cajas hasta que les daba el visto bueno para sacar los artículos.
Aunque hubo momentos tensos entre algunos presentes debido a malentendidos, la mayoría parecía sumida en su propio mundo. Un testigo comentó: «Era como un amanecer zombi combinado con un síndrome colectivo de Diógenes»; una imagen gráfica que captura perfectamente la locura del momento.
Las imágenes hablan por sí solas: palés derribados, productos tirados por doquier y niños correteando entre cajas vacías. Los clientes identificaron solo a una mujer detrás del mostrador como responsable: «Dejaba entrar a todos y repetía que solo era hoy». Es triste ver cómo quedó todo tras tal evento; muchos se preguntan por qué preferir regalarlo en lugar de venderlo a otros comercios locales. Al final, esta jornada nos deja con una reflexión profunda sobre nuestra comunidad y nuestras decisiones comerciales.