La situación en la Oficina de la Defensora de la Ciudadanía se ha vuelto crítica. Desde hace poco, este espacio, que antes contaba con hasta cuatro personas trabajando codo a codo junto a Anna Moilanen, ahora se ve reducido a una sola administrativa. ¿El resultado? Cerramos dos días a la semana. Una decisión que nos deja a todos con un sabor amargo, especialmente cuando se reciben más de 100 consultas al mes.
Moilanen no ha podido ocultar su frustración y admitió que no puede gestionar todos los expedientes como debería. Su voz resuena en el aire: «Si dejo de exigir a la Administración no estoy cumpliendo con mi deber». Mientras tanto, Jero Mayans, concejala de Vox, no dudó en lanzarle críticas duras. «Usted es una privilegiada», le dijo sin titubear, recordándole que su partido había intentado desmantelar esta oficina desde el inicio del mandato.
Un apoyo vital para los ciudadanos
A pesar de las dificultades, Daniel Oliveira del PSOE salió en defensa de Moilanen. “Es una vergüenza”, declaró tras escuchar las acusaciones lanzadas por Mayans. Y es que esta oficina no solo es un lugar donde trabajar; es un punto de apoyo esencial para aquellos ciudadanos que enfrentan problemas con el Consistorio y necesitan ayuda para solucionarlos.
Con alrededor de 500 expedientes abiertos cada año, la Oficina se convierte en un refugio para quienes buscan respuestas. Pero ahora mismo, parece que lo único seguro es el cierre temporal y la incertidumbre sobre su futuro.