En pleno corazón de Santa Eulàlia, donde los peatones deberían disfrutar de su paseo sin preocupaciones, se ha desatado una pequeña tormenta. El PSOE de Palma no ha podido contener más su indignación y ha exigido al alcalde Jaime Martínez que deje de aparcar su coche oficial en un lugar reservado exclusivamente para viandantes. Y es que, como bien apuntan los socialistas, «los vehículos de alcaldía tienen su espacio reservado en la calle Palau Reial».
Los socialistas han llevado este asunto a la Junta Municipal de Distrito Centro, pidiendo que se retire el coche del alcalde de Santa Eulàlia. «Es un escándalo que el vehículo institucional ocupe la plaza cuando está destinada a las personas que caminan», han declarado. A nadie le gusta ver cómo un representante público ignora las normas y estaciona donde no debe.
La voz crítica del PSOE
Xisco Ducrós, portavoz socialista en el Ajuntament, no ha dudado en expresar su descontento: «Es inaceptable que el alcalde use una zona peatonal para estacionar. Todos tenemos que seguir las reglas, incluido él». ¿Y qué mensaje envía esto a la ciudadanía? Si quien debería dar ejemplo incumple las normativas, ¿cómo se puede esperar que los demás lo hagan?
A esta situación se suma otra controversia relacionada con el reciente desembolso del alcalde para adquirir un nuevo vehículo de alta gama marca Lexus por 61.700 euros. Desde luego, parece que a Martínez solo le preocupa moverse cómodamente y no tanto las necesidades del resto de los ciudadanos. Francesc Dalmau, portavoz adjunto del PSOE, lo deja claro: «Está abusando de un espacio destinado a quienes caminan y donde está prohibido aparcar». Mientras tanto, la comunidad observa atenta y espera respuestas.