En un ambiente lleno de color y creatividad, la Plaza de Cort vibró con música en vivo, malabares y mimos este martes. Todo esto fue parte de una protesta organizada por la Plataforma de Entidades contra la Ordenanza Cívica, que ha encendido la chispa del descontento tras su reciente aprobación. Ahora, el colectivo se plantea llevar esta normativa a los tribunales.
Un grito en defensa de la cultura
David Peralta, portavoz del colectivo Nou Circ Social, no se cortó al expresar su preocupación: «Estamos ante una represión clara». En sus palabras resuena un reclamo a las autoridades: «Pedimos al alcalde de Palma que recapacite». Durante toda la mañana, artistas locales mostraron su arte en plena calle, dejando claro lo que está en juego.
La nueva normativa cívica prohíbe actividades tan simples como jugar a la pelota o actuar en espacios públicos. Peralta lamenta que ahora nos criminalicen como si incitáramos a la violencia: «En los últimos doce años no ha habido ningún problema; nuestro sistema de licencias ha funcionado bien y hoy nos llegan multas de 150 euros».
A pesar de tener solo nueve artistas autorizados para actuar, muchos más buscan expresarse cada fin de semana. Algunos incluso vienen del Circo del Sol, deseando llenar nuestras calles con alegría para niños y turistas por igual. Y es que, como dice uno de los músicos presentes: «La música es cultura y debemos recordarlo; dinamizamos las calles y hacemos que los clientes se queden más tiempo disfrutando».
No solo los artistas estuvieron presentes; también se unieron a la protesta el colectivo de caravanistas y miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Javier González, representante del grupo de caravanistas residentes en Son Güells y Son Hugo, lanzó una crítica directa: «El alcalde se ha olvidado completamente de quienes le votaron. Parece pensar que dar patadas resolverá algo, pero aquí estamos para hacer frente a esta situación llevando esta ordenanza a los tribunales».
González también hizo hincapié en cómo estas decisiones afectan a las futuras generaciones: «Nuestros hijos ya no podrán vivir aquí mientras otros lugares invierten millones para cuidar a sus residentes. Aquí solo vemos dinero destinado a museos ostentosos sin preocuparse realmente por nosotros».