Este lunes, la asociación ARCA ha alzado la voz para denunciar una decisión que muchos consideramos inaceptable: la Gerencia de Urbanismo ha dado luz verde al derribo de un edificio emblemático en la primera línea de El Molinar. Es un golpe duro, sobre todo porque en esta zona solo queda un edificio catalogado y, curiosamente, en la última reunión del Centre Històric, se votó en contra de su destrucción. ¿Qué está pasando aquí?
Una pérdida que va más allá de ladrillos
En palabras de ARCA, “la presión para transformar esas casas sencillas y originales ha sido brutal”. Y no es para menos, ya que los planes urbanísticos han fallado a la hora de preservar lo que realmente hace especial a nuestro barrio. Ni el PGOU ni el POD decaído parecen haber servido para proteger nuestra esencia. El problema no radica solo en perder un edificio original; lo verdaderamente alarmante es que las nuevas construcciones pueden levantarse sin tener que cumplir con estándares más exigentes. Solo les obligan a limitarse a una planta y piso”, explican desde ARCA.
Aún más preocupante es cómo se planea modificar el diseño del nuevo edificio: eliminarán la esquina creando un chaflán. Esto no solo vulgariza el espacio público, sino que también nos robará ese encantador porche delantero que siempre hemos disfrutado. Este edificio se encuentra concretamente en el número 153 de la calle Vicari Joaquim Fuster.
Con cada decisión como esta, ARCA siente que estamos avanzando hacia un Molinar elitista, lejos del barrio auténtico y vibrante que todos amamos. A pesar del trabajo arduo realizado con los diferentes equipos de gobierno para implementar medidas sencillas que pudieran proteger algunas características importantes del paisaje barrial, parece ser que nuestros esfuerzos han caído en saco roto.