En el corazón de El Molinar, donde el asfalto y la tierra agrícola parecen estar en una lucha constante, Óscar Fidalgo, nuestro regidor de Urbanisme, ha salido al paso de las acusaciones de Neus Truyol, edil de Més per Palma. Esta última no ha dudado en afirmar que el gobierno local pretende construir una carretera monstruosa de 22 metros en Son Bordoy, un espacio agrícola que todos valoramos.
Fidalgo no se ha quedado callado y ha señalado con firmeza que esas afirmaciones son simplemente «falsas». Ha explicado que el Plan General del 2023 —que se aprobó cuando Truyol estaba al mando del área— contemplaba una solución mucho más razonable para este vial. La idea era ampliar el Cami d’en Viquet a dos carriles pero **sin arrasar** lo que tanto queremos: se proponía adecuar una franja para el tráfico no motorizado y dejar un espacio para árboles y arbustos, además de una ciclovía. ¿Acaso eso es tirar a la basura nuestros espacios verdes?
Una batalla por el futuro del Molinar
Truyol ha criticado duramente esta propuesta diciendo que con ella «se condena el último suelo agrario del Molinar al asfalto y la especulación». Ella advierte sobre cómo esta nueva carretera podría atravesar «en diagonal» esa gran zona agrícola y poner en riesgo la calidad de vida de los vecinos. Sus palabras resuenan entre los habitantes preocupados por un futuro donde la naturaleza sea reemplazada por cemento.
La concejala fue clara: abrirle las puertas a este tipo de proyectos solo trae consigo la sombra del hormigón y crea presiones urbanísticas insostenibles. ¿Realmente queremos convertir nuestro querido Molinar en otro lugar lleno de edificios? Nos encontramos ante una elección crucial: cuidar nuestros espacios o dejarnos llevar por intereses que poco tienen que ver con nuestra comunidad.