En el tranquilo barrio de Son Anglada, una nueva iniciativa ha surgido como respuesta a las quejas de los vecinos sobre la velocidad excesiva de los coches. En el Camí de Jesús, un grupo de residentes ha decidido tomar cartas en el asunto y han colocado una singular señal que no solo capta la atención, sino que también busca hacer reflexionar a quienes pasan por allí.
Con forma de corazón y un borde rojo vibrante, esta original señal destaca por mostrar una imagen poco convencional: un adulto de la mano de un menor. ¿La intención? Concienciar a los conductores sobre la importancia de moderar su velocidad en un tramo donde la limitación es clara: 30 kilómetros por hora. No se trata solo de cifras; se trata del bienestar y la seguridad de todos.
Un camino peligroso
Aquí, la realidad es complicada. Sin aceras ni arcenes decentes, los vecinos tienen que arriesgarse cada vez que cruzan esa carretera transitada por coches, motos e incluso camiones. A esto se suma la proximidad del CEIP Son Anglada, donde muchos niños y niñas deben caminar junto a vehículos en movimiento. ¡Imagina lo que significa eso para las familias!
Así que esta señal no es solo decorativa; es un grito silencioso desde el corazón de quienes viven aquí. Cada vez que alguien ve esa imagen tan familiar para padres y madres, hay una esperanza: que comprendan el riesgo al que están expuestos nuestros pequeños cada día.