La comunidad de caravanistas está en pie de guerra y no piensa quedarse callada. Tras una intensa movilización que comenzó a principios de febrero, ahora han decidido dar un paso más y llevar su lucha directamente ante la puerta del Ajuntament de Palma. ¿El motivo? La nueva ordenanza cívica que amenaza con convertir sus autocaravanas en simples vehículos, prohibiendo usarlas como viviendas y multando a quienes pernocten en ellas con sanciones que pueden llegar hasta los 1.500 euros.
Una protesta con mucho que perder
Esta normativa no solo limita su libertad, sino que también afecta a centenares de personas obligadas a vivir en caravanas debido a la crisis de vivienda que asola la isla. Se prohíbe acampar salvo en zonas específicas, lo que deja poco margen para aquellos que buscan un lugar seguro donde descansar. Y es que, según la nueva ley, cualquier cosa fuera del perímetro del vehículo o incluso el sonido al exterior puede ser motivo suficiente para considerarlos infractores.
Ante esta falta de empatía por parte del Cort, las asociaciones PACA (Plataforma Autocaravanas Autonóma) y ACO (Asociación Caravaning Oasis) han hecho un llamado a todos los afectados para reunirse el próximo 27 de marzo. Con autorización para realizar una protesta pacífica frente al Ajuntament durante el pleno, esperan hacerse notar no solo con sus autocaravanas aparcadas sino también alzando la voz dentro del salón donde se prevé discutir esta ordenanza tan polémica.
A medida que se acerca el final del periodo de exposición pública y la aprobación definitiva de esta norma, los caravanistas tienen claro su mensaje: ¡no están dispuestos a tirar la toalla! Y es que muchos ven en este movimiento no solo una lucha por sus derechos como ciudadanos, sino también una batalla por una vivienda digna frente a unos alquileres desorbitados. En este contexto tan complicado, ellos quieren mostrar su descontento y reclamar un espacio donde poder vivir sin miedo ni sanciones.