En Palma, la historia de Son Busquets se ha convertido en un auténtico rompecabezas que lleva más de un cuarto de siglo esperando una solución. El próximo martes, el regidor de Urbanisme, Óscar Fidalgo, tiene una reunión crucial con SEPES para entregar lo que él mismo ha llamado «el Pacto de Son Busquets». Este documento cuenta con la firma de grupos tan variados como Joves Arquitectes de Mallorca (JAM), ARCA y varias asociaciones vecinales. Todos ellos han puesto sobre la mesa sus peticiones: preservar edificaciones, cuidar la memoria del lugar y garantizar una vida comunitaria vibrante.
Un tira y afloja entre intereses
A pesar del consenso que parece existir entre algunas entidades, desde SEPES advierten que las normativas actuales dificultan avanzar hacia un urbanismo verdaderamente sostenible. Suena frustrante, ¿verdad? Ellos mismos lo dicen: hay conflictos evidentes entre las necesidades sociales y el plan que están promoviendo. Por ejemplo, proponen crear vías rodadas en lugar de supermanzanas o necesitan más plazas de aparcamiento cuando se quiere reducir el tráfico.
Y mientras todo esto sucede, se habla también de construir un bloque enorme de diez plantas en plena calle Vicenç de Paul. Erik Herrera, miembro activo de JAM, no se muerde la lengua al expresar su preocupación: “No necesitamos tantos aparcamientos”, dice claramente refiriéndose a los 600 espacios que algunos sugieren.
Pero hay luz al final del túnel; Carles Marqués también opina que es posible llegar a acuerdos si todos ponen algo de su parte. “El solar estaba a la venta y podría haber sido comprado por una promotora privada”, apunta optimista. Ahora está bajo negociación pública y eso ya es un paso adelante.
Sin embargo, no todos ven este proceso con buenos ojos. Biel González del Valle, presidente de la Associació de Veïns Cas Capiscol, es escéptico respecto a los plazos: “Veremos resultados dentro de cinco o seis años”. Mientras tanto, Yolanda Rodríguez clama porque se resuelva pronto pero con calidad; nadie quiere apresurarse hacia otra crisis habitacional.
Finalmente, desde ARCA se hace hincapié en que la responsabilidad última recae en Palma misma y parece haber cierto consenso social hacia construir un mejor Son Busquets. Pero todo debe hacerse sin perder la esencia del lugar; no queremos convertirlo en otro proyecto fallido donde tiramos a la basura nuestras oportunidades.