La historia del antiguo cuartel de Son Busquets es un reflejo de lo que somos como comunidad. Desde su cierre en el 2000, este lugar ha estado atrapado en un tira y afloja entre sueños urbanísticos y la dura realidad del crecimiento desmedido. El próximo martes, el regidor de Urbanisme, Óscar Fidalgo, se reunirá con el SEPES para discutir lo que han llamado «el Pacto de Son Busquets». En este documento, firmado por colectivos como Joves Arquitectes de Mallorca (JAM) y ARCA, se plantean exigencias fundamentales: preservar la esencia del lugar mientras se busca un desarrollo sostenible.
Un diálogo entre intereses
A medida que avanzamos, las tensiones entre la visión social y las directrices del SEPES se hacen evidentes. Según ellos, los principios de un urbanismo moderno chocan con las limitaciones establecidas por el Plan General del Ajuntament de Palma. ¿Cómo podemos crear espacios verdes y a la vez construir más? Este dilema es una constante en las conversaciones actuales.
Erik Herrera, representante de la JAM, subraya que su objetivo es claro: “Queremos que todo esto se haga bien”. La propuesta incluye reducir el número de aparcamientos -390 inicialmente previstos-, pero todavía hay quienes sugieren hasta 600 plazas. Y aquí entra otro punto caliente: el bloque de nueve plantas sobre la calle Vicenç de Paul. Un tema que levanta ampollas entre los vecinos.
Por otro lado, Carles Marqués ve el vaso medio lleno. “Es mejor que este terreno haya sido adquirido por Vivienda en vez de una promotora privada”, dice con optimismo. Sin embargo, también reconoce que lograr consenso será complicado.
Aunque hay voces pesimistas como Biel González del Valle quien señala que puede llevar años ver resultados concretos, otros son más esperanzados. Yolanda Rodríguez recuerda que aunque hay problemas habitacionales urgentes en Palma, no podemos poner todas nuestras expectativas solo en Son Busquets.
A medida que nos acercamos al desenlace final, todos esperan que esta zona pueda ofrecer algo más: un espacio donde vivir bien sea posible sin sacrificar nuestra identidad colectiva. En definitiva, todos estamos esperando a ver qué nos trae este laberinto llamado Son Busquets.