En Palma, el chabolismo sigue dando pasos agigantados, y hay un lugar que ya no podemos ignorar: el macropoblado situado al pie de la vía de cintura. Este asentamiento, a escasos metros del tráfico constante, se ha convertido en un escenario preocupante para todos aquellos que circulan por allí, especialmente cerca del polideportivo Germans Escalas.
Imaginemos la escena. Un pequeño muro y algunos árboles son lo único que separa a estas personas de los miles de vehículos que pasan a toda velocidad. Los residentes han tenido que hacer frente a esta peligrosa proximidad, pero eso no les impide seguir luchando por sus vidas en un lugar donde la inseguridad es el pan nuestro de cada día.
Una vida entre chabolas y huertos urbanos
Los usuarios del parque cercano ya están acostumbrados a ver este asentamiento. Al fondo, varios accesos dan entrada al poblado. Entre las chabolas, pequeños huertos urbanos florecen, con una barbacoa bien cuidada como símbolo de resistencia y esperanza. Sin embargo, vivir tan cerca del asfalto tiene sus riesgos; incluso con las limitaciones de velocidad en la vía de cintura, los coches no siempre frenan.
A medida que pasan los meses, el poblado ha ido creciendo. Lo que antes era una discreta agrupación ahora se expande hacia nuevas áreas; tiendas de campaña y chabolas se acercan peligrosamente al recinto deportivo. Y no solo eso: han encontrado formas creativas para acceder al poblado incluso cuando el parque está cerrado.
Es inquietante pensar en los niños que juegan aquí, rodeados de balones y juguetes improvisados. La cercanía con la autopista aumenta el riesgo para ellos; su curiosidad puede llevarles demasiado cerca del tráfico veloz. A pesar del peligro constante, quienes viven allí parecen haber hecho su hogar en estos espacios vulnerables entre vallas y muros.
Así es como sobrevive este enclave: porque la necesidad muchas veces eclipsa el miedo. Mientras tanto, nosotros seguimos mirando hacia otro lado mientras esta situación continúa creciendo en nuestra propia comunidad.