En una jornada que prometía ser rutinaria, Unidas Podemos ha dado un paso al frente este viernes para defender un rincón natural de Palma que está en la cuerda floja. Se trata del humedal de Ses Fontanelles, un lugar que, según ellos, merece ser protegido a toda costa. Su propuesta no es solo una declaración de intenciones; han presentado alegaciones al Plan Urbanístico que tramita el Ajuntament, exigiendo su conservación total y proponiendo transformarlo en suelo rústico protegido. No están solos en esta batalla: el GOB también se ha unido a la causa.
La promotora Unibail Rodamco ya tuvo su primer tropiezo con este proyecto. En su momento, soñaron con levantar un enorme centro comercial, pero las cosas no salieron como esperaban y acabaron en los tribunales. Ahora intentan revivir sus planes ofreciendo un complejo que incluiría viviendas, comercios y espacios libres. Sin embargo, Podemos no se muerde la lengua: esos pisos parecen más bien lujos y no resolverán los problemas habitacionales de Palma.
Una amenaza para la biodiversidad
La regidora Lucía Muñoz, además de criticar el enfoque urbanístico del proyecto, advierte sobre el riesgo de inundaciones que podrían afectar a la zona. Pero eso no es todo: lo más preocupante es lo que podría pasarle al Limonium barceloi, una planta endémica en peligro de extinción que crece precisamente en ese humedal tan valioso. Desde Podemos piden un plan especial para restaurar la zona y proteger especies e hábitats.
Con todo esto sobre la mesa, nos preguntamos: ¿realmente vale la pena sacrificar nuestro patrimonio natural por unos cuantos ladrillos? La respuesta parece clara cuando se mira más allá del beneficio inmediato.