Imagínate paseando por las encantadoras calles de Palma, rodeado de turistas que ansían descubrir los secretos de la ciudad. Pero ahora, esa experiencia se ve amenazada. La Asociación Balear de Actividades Turísticas (Abactur) ha dado un paso al frente y ha criticado con firmeza la reciente ordenanza cívica que limita a 20 el número máximo de personas en las visitas guiadas a pie. No están solos; Proguías Turísticos (Pimem) y la Asociación de Agencias de Viajes (Aviba) también han levantado la voz en esta batalla.
Preocupaciones en el aire
La preocupación es palpable: estas restricciones no solo encarecerán las excursiones, sino que también impactarán negativamente en el sector turístico, afectando al comercio local y poniendo en peligro numerosos empleos. La patronal ha presentado alegaciones pidiendo que se elimine esta limitación del texto y propone retrasar su aplicación hasta verano de 2026. Además, sugieren excepciones para los grupos del Imserso, subrayando que este turismo es vital durante la temporada baja.
Rafa Durán, presidente de Abactur, no se anda con rodeos: “Entendemos que hay que regular la convivencia en nuestra ciudad, pero no podemos permitir que estas medidas causen estragos irreversibles”. Y tiene razón; Palma no puede darse el lujo de perder competitividad frente a otros destinos mediterráneos más flexibles.
Abactur hace un llamado al Ajuntament para establecer un diálogo constructivo. Quieren encontrar un equilibrio entre garantizar una sostenibilidad real del turismo y cuidar el bienestar de sus residentes sin perjudicar a miles de trabajadores y empresas que dependen del sector turístico. Es hora de escuchar esas voces antes de tirar todo por la borda.