¡Qué sorpresa nos hemos llevado! El Paseo Marítimo de Palma, que tantos días se había presentado como un verdadero quebradero de cabeza por las obras, ha vuelto a abrir al tráfico. Y todo gracias a la increíble rapidez con la que la Autoritat Portuària de Balears (APB) gestionó el derribo del puente de Peraires. Se suponía que íbamos a estar lidiando con esto durante tres largos días, pero en cuestión de horas, ¡ya estábamos circulando!
Una demolición exprés que nos alegra la mañana
Aquel sábado, mientras muchos disfrutaban del descanso del fin de semana, el puente cayó a las nueve y media de la mañana. Lo impresionante llegó después: la APB y los equipos de construcción decidieron no dejar nada para mañana y continuaron hasta altas horas para despejar escombros. Así fue como esta misma madrugada ya podíamos volver a transitar por esa zona tan transitada cerca del Club de Mar.
Y es que lo cierto es que este viejo puente había estado ahí durante más de cincuenta años, pero su tiempo había llegado. La velocidad con la que se llevaron a cabo los trabajos evitó molestias aún mayores para vecinos y comerciantes, quienes seguro estaban deseando recuperar su rutina sin el estruendo y polvo generados por las excavadoras.
Lo curioso es que todos pensábamos que las máquinas iban a trabajar desde primera hora hasta bien entrada la noche; sin embargo, todas esas previsiones quedaron atrás ante un derribo relámpago. Pero no todo fue tan rápido: en cuanto a la pasarela del antiguo hotel Mediterráneo, ese proceso se hizo más cuidadoso. Se cortó una parte para retirarla mientras se espera un plan más meticuloso para lo demás.
Así termina una historia para esos dos puentes del Passeig Marítim. Ya son historia y nosotros respiramos aliviados al ver cómo avanza nuestra ciudad.