Las calles de Palma están viendo cómo cada vez más personas se suben a las bicicletas de BiciPalma. Este año, el aumento ha sido del 3,7 %, un dato que el regidor de Mobilitat, Antonio Deudero, ha sacado a relucir en una reciente comisión municipal. Él quiere dejar claro que lo que algunos temen —un posible colapso turístico— no es más que un mito.
Aumento de solicitudes y una realidad inquietante
Desde que se aprobó la universalización del servicio a mediados de enero, han llegado 2.277 solicitudes para darse de alta. De estas, ¡vaya sorpresa!, 1.969 son de residentes! Ahora hay casi 20.500 usuarios activos disfrutando del servicio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este año ya no se exige empadronamiento para registrarse; esto significa que en 2024 hubo un 19,7 % de peticiones denegadas por ese motivo.
Aunque Deudero intenta desvincular BiciPalma del uso turístico —asegurando que tardan unos siete días en conceder altas— la portavoz de Més, Neus Truyol, no se queda callada y advierte sobre el colapso actual: “Ya está colapsada”, dice con razón. “A las ocho de la mañana muchas estaciones están vacías”. Y es cierto; eso no pinta nada bien.
Aún así, lo curioso es saber qué pasa con las bicicletas mismas. Més ha denunciado que unas 400 bicicletas, sí, cuatrocientas unidades están apartadas en un almacén en Sa Riera por estar en reparación. Deudero justifica esto afirmando que el aumento de usuarios trae consigo más incidencias y problemas técnicos.
Parece ser que BiciPalma necesita repensar su estrategia antes de abrir aún más sus puertas al turismo o simplemente seguir mirando hacia otro lado mientras las bicicletas siguen tiradas a la basura sin poder circular por nuestras queridas calles palmesanas.