Las regidoras de Més per Palma, Neus Truyol y Kika Coll, se han plantado en el pleno del Ajuntament con una propuesta clara: es hora de actuar. Ellas piden un plan «urgente» que dé un respiro a nuestros negocios locales, esos que dan vida a nuestras calles y que están siendo arrasados por la especulación. Kika Coll no se ha mordido la lengua al afirmar: «Cada vez es más difícil encontrar una ferretería, un horno o una librería de barrio porque el modelo económico que impulsa el PP solo piensa en quienes llegan en avión y no en los residentes». Y lo dice justo frente a una antigua casa de fotografía que ahora se ha convertido en un mini-mercado de snacks.
El peligro acecha a los pequeños comercios
Coll ha lanzado la voz de alarma sobre la desaparición acelerada de pequeños comercios: «Están cerrando tiendas de toda la vida por precios de alquileres imposibles». Esta situación está transformando nuestros barrios, robándoles su esencia y servicios. No podemos permitir que las franquicias campen a sus anchas mientras nuestros negocios tradicionales luchan por sobrevivir.
Més propone regular los precios para frenar esta sangría. De hecho, creen que el Plan Estratégico de subvenciones para 2025 del Ajuntament es insuficiente y sugieren mirar hacia ciudades como Málaga, donde han implementado programas exitosos para fomentar el comercio cercano. Además, proponen crear líneas directas de ayuda para proteger esos comercios que son parte de nuestra historia.
Kika Coll también ha criticado cómo el plan PalmaActiva no aborda las urgencias reales: «Necesitamos más partidas para comercio, apoyo al relevo generacional y políticas formativas». La comunidad necesita actuar ahora o corremos el riesgo de perder lo que nos hace únicos.