En Palma, el Ayuntamiento ha tenido que dar un paso atrás y pausar la licitación del esperado proyecto de reforma de Can Serra, una auténtica joya medieval. La razón es un recurso presentado por la Confederación Nacional de la Construcción que ha hecho saltar las alarmas. Este edificio, situado en la plaza Quadrado, está destinado a convertirse en un museo y su rehabilitación es más que necesaria.
La burocracia a ralentí
Cort ha decidido aceptar los argumentos de esta patronal y, aunque eso significa un retraso de unas semanas, el primer teniente de alcalde, Javier Bonet, asegura que es mejor modificar lo necesario ahora. “Una cláusula anterior premiaba a las empresas con experiencia en obras similares aquí en Mallorca. Creíamos que era importante contar con ese plus”, comenta Bonet, quien estima que la nueva licitación podría salir adelante en apenas dos semanas.
Aunque la Confederación argumenta que no se puede exigir esa experiencia a las empresas, sino a sus trabajadores, lo cierto es que todos estamos ansiosos por ver cómo este emblemático edificio vuelve a brillar tras años de abandono. Can Serra, declarado Bien de Interés Cultural hace más de 20 años, merece ser recuperado para ser el nuevo referente cultural que Palma necesita y así apoyar su candidatura como capital cultural europea en 2031.