Era una historia que muchos vecinos de Nou Llevant llevaban tiempo temiendo. La empresa Formiroc había planeado levantar una planta de fabricación de hormigón y mortero en el polígono de Son Malferit, pero, como si de un giro inesperado se tratara, ha decidido dar un paso atrás y renunciar al proyecto. Ayer mismo, la compañía anunció su decisión mediante un comunicado que dejó a más de uno con la boca abierta.
Según lo comunicado por Formiroc, han optado por abrir su fábrica en una instalación ya operativa en el polígono de Son Oms. Y es que este anuncio llegó justo después de que los vecinos alzaran sus voces en una concentración protestando contra la construcción. «Vamos a seguir hasta que Cort no nos lo comunique oficialmente», afirmaron con determinación los miembros de la asociación vecinal.
La lucha vecinal da sus frutos
Los residentes no estaban dispuestos a dejarse llevar por el silencio. Desde hace semanas habían decorado sus calles con carteles que rezaban «Queremos aire limpio». Su preocupación era palpable: una fábrica tan cerca significaba ruido, contaminación y cambios drásticos en su entorno. Además, estaba previsto que esta planta produjera 650 toneladas diarias de hormigón y ocupase más de 2.700 metros cuadrados junto a Ikea.
A pesar del respaldo inicial del Govern, con declaraciones sobre el impacto ambiental aparentemente controlado, los vecinos nunca dejaron de presionar. Las alegaciones presentadas advertían sobre las consecuencias nefastas para el tráfico y la calidad del aire en una zona residencial tan cercana. En definitiva, la lucha colectiva y bien organizada ha mostrado su poder ante las decisiones empresariales.
Aunque ahora parece todo resuelto, desde Nou Llevant continúan expectantes. «No descansaremos hasta tener confirmación oficial», dicen alzando el puño con esperanza y firmeza. En este rincón del mundo balear se demuestra que cuando se une la comunidad por un objetivo común, pueden conseguir grandes victorias.