Después de casi diez años de historia en Palma, Maricastaña se despide para dar paso a un nuevo capítulo que promete ser emocionante. Hablamos de La Vida Mola, la nueva aventura que han emprendido Sergio Gamisans y Vicky Pinar. La esencia colorida y optimista que hizo famosa a su anterior tienda sigue viva, pero ahora con una mirada más global.
Un nuevo rumbo lleno de energía
Vicky, llena de entusiasmo, nos cuenta: «Queremos llevar nuestra marca a otros países, aprovechar la comunidad que hemos construido y hacerla brillar en Europa». Y es que no es para menos, ya que desde su tienda en Mallorca han recibido visitantes de todo el mundo que creen firmemente en el potencial de La Vida Mola fuera de nuestras fronteras.
Aquí no hablamos solo de moda; hay un mensaje claro detrás: celebrar la vida con prendas vibrantes y auténticas. En vez de seguir tendencias pasajeras, buscan crear piezas atemporales llenas de energía. Desde sus inicios, han trabajado con artistas locales para ofrecer estampados únicos que rompen con lo habitual.
Aunque el cierre de Maricastaña puede parecer una despedida dolorosa, sus creadores ven esto como una oportunidad para evolucionar. Con La Vida Mola pretenden expandirse sin las limitaciones físicas de un local único. Vicky afirma: «Sabemos que emprender no es fácil, pero cuando trabajas por algo que te apasiona cada día, todo merece la pena».
Así comienza este nuevo viaje lleno de color y buenas vibraciones; mientras se cierra una puerta en Palma, se abre otra hacia nuevas audiencias y horizontes prometedores.