En una noche cargada de expectativas, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se subió al escenario junto a Emilio Delgado de Más Madrid. El ambiente en Madrid era palpable; había un auditorio repleto, con muchas ganas de escuchar cómo planean unir fuerzas todas las voces de izquierda. El lema del evento, ‘Disputar el presente para ganar el futuro’, resonó entre los asistentes como un grito de esperanza ante la amenaza que supone Vox y sus más de 200 diputados que podrían consolidarse en las próximas elecciones.
La Urgente Llamada a la Acción
El rechazo a ver a Santiago Abascal como ministro del Interior se convirtió en uno de los puntos más comentados durante la velada. Rufián fue claro: hay que pelear escaño por escaño, provincia por provincia. Utilizando las experiencias pasadas, donde miles de votos se fueron al limbo sin representación, dejó claro que no pueden permitirse otro tropiezo así. Su propuesta gira en torno a presentar una única papeleta de izquierdas en cada territorio. Lo dijo sin rodeos: “A Bildu le va bien en el País Vasco y Compromís está fuerte en Valencia; pero nosotros… no sé”, lanzaba Rufián mientras hacía guiños a su propio público sobre el derecho a la autodeterminación.
Oriol Junqueras también tuvo su momento bajo los focos y comentó casi entre risas sobre la posibilidad de que ERC no se presente en Cataluña. No quiso entrar al trapo con otras formaciones políticas, dejando claro que cada uno debe decidir lo suyo. Sin embargo, anticipó que Rufián será el número uno por Barcelona y confirmó un encuentro con Carles Puigdemont del cual no sabíamos nada hasta ahora.
La estrategia está clara: evitar perder ese voto progresista que ha desparecido en elecciones anteriores debido a una dispersión fatal. Pero este plan necesita compromisos claros y renuncias difíciles; algo complicado cuando hay grupos como Bildu o BNG que no están dispuestos a ceder ni un milímetro.
A pesar de todo, todos sabemos lo complicado que puede ser llegar a acuerdos entre tantas voces diferentes; las experiencias previas nos enseñan tanto sobre lo bueno como sobre lo malo de estas coaliciones. Y aunque el sistema electoral español parece diseñando para favorecer al bipartidismo tradicional -ahí están esos umbrales duros-, la insistencia de Rufián resuena: debemos unirnos si queremos superar juntos esos obstáculos.
No olvidemos cómo ha crecido Vox desde 2018; ya no son solo ruido mediático sino una fuerza consolidada con un discurso peligroso que sigue ganando terreno. Las encuestas indican su potencial como socio necesario para cualquier gobierno del PP, algo alarmante si pensamos en los derechos y libertades que podríamos perder si esto sucede.

