Este jueves, Pedro Sánchez se convierte en el tercer presidente con más días al frente del Gobierno español. Con 2.805 días a sus espaldas, superará a José Luis Rodríguez Zapatero, que acumuló 2.804 jornadas entre 2004 y 2011. Es un momento clave, ya que su gobierno navega por aguas turbulentas llenas de negociaciones parlamentarias complicadas para hacer avanzar su agenda.
Un compromiso firme en tiempos difíciles
Sánchez llegó a la Moncloa tras una moción de censura contra Mariano Rajoy el 2 de junio de 2018, y desde entonces ha dejado claro que su objetivo es agotar la legislatura hasta 2027. A pesar de las dificultades —como los escándalos de corrupción que han sacudido al PSOE— su determinación no flaquea. En palabras del propio presidente, «no hay marcha atrás» en su empeño por evitar elecciones anticipadas.
A medida que avanza este año, el camino se dibuja claramente: el próximo 15 de mayo de 2026, se convertirá en el segundo mandatario con más tiempo en el cargo, superando a José María Aznar. Solo Felipe González lo superaría con esos casi cinco mil días al frente del Ejecutivo entre los años ’80 y ’90.
Para mantener la estabilidad del Gobierno, Sánchez ha comenzado este nuevo año reforzando alianzas con sus socios parlamentarios. El acuerdo reciente con Podemos sobre la regularización de inmigrantes es solo uno de los movimientos estratégicos que busca asegurar apoyo ante las crecientes presiones del Partido Popular para adelantar las elecciones.
Aunque la relación con partidos como Junts per Catalunya o ERC ha tenido altibajos, cada gesto cuenta. Desde anunciar acuerdos hasta fomentar diálogos sobre financiación autonómica, Sánchez intenta tejer una red sólida para sostenerse en un panorama político tan fragmentado como impredecible.
Mientras tanto, muchos miran hacia atrás y analizan cómo estos largos mandatos reflejan tanto estabilidad como desgaste político. ¿Hasta dónde podrá llegar esta estrategia? La respuesta está aún por verse.

