La cuestión de la defensa y el rearme ha tomado protagonismo esta semana, convirtiéndose en un verdadero campo de batalla político. Este viernes, las palabras de los líderes del Gobierno se han hecho eco en todos los rincones, dejando claro que hay una profunda brecha entre sus posiciones. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, salió a defender con firmeza que España debe alcanzar ese ansiado 2% del gasto en Defensa lo más pronto posible. Pero ojo, no se trata de apretar un botón y listo; según ella, no hay una fecha límite marcada. En su intervención en Granada, durante un evento sobre memoria democrática e igualdad, Montero subrayó que este compromiso es parte de un enfoque mucho más amplio y moderno sobre la seguridad.
Las dos caras del discurso
No solo hablamos de tanques y aviones; aquí entra en juego la ciberseguridad y el terrorismo. La situación geográfica y estratégica de España implica una necesidad de adaptarse a nuevas amenazas. “Necesitamos ser parte activa de una Europa fuerte”, dijo Montero, enfatizando que no podemos depender de otros para nuestros recursos críticos. Claro está, mientras unos abogan por armarse hasta los dientes, otros ven esto como un auténtico disparate.
Sumar, por su parte, lanzó este viernes un claro mensaje a la ciudadanía: ¡salir a las calles! No están dispuestos a aceptar lo que consideran una propuesta desmedida desde Bruselas. Gerardo Pisarello fue contundente al afirmar que es hora de que los movimientos sociales levanten la voz por derechos humanos básicos. “La carrera belicista tiene que parar”, aseguró el diputado.
A medida que se acerca la fecha del 5 de abril, donde habrá manifestaciones en varias ciudades pidiendo acceso a vivienda digna, queda claro que este debate va más allá del Parlamento; es una cuestión social urgente.