En un momento en que la producción de huevos en España se encuentra al borde del colapso, Vox ha decidido alzar la voz con una campaña que no deja indiferente a nadie. Su lema, “Que no te toquen los huevos”, refleja el clamor de un sector que se siente asfixiado por decisiones políticas ajenas a su realidad. La situación es crítica; las subidas de precios han dejado a muchos productores sin margen para respirar.
Una Realidad Agridulce
Santiago Abascal y su equipo denuncian lo que consideran un “Pacto Verde Europeo” que, lejos de ayudar, está diseñado para perjudicar a quienes se dedican a alimentar nuestras mesas. Según ellos, son los únicos dispuestos a dar voz a estos héroes anónimos del campo español, esos que día tras día trabajan para llevar uno de los alimentos más esenciales hasta nuestros hogares.
No es solo un problema local; el aumento en la demanda va más allá de nuestras fronteras y eso está creando una presión insostenible sobre los precios. Jorge Buxadé, quien lidera la delegación del partido en Europa, ha señalado que “la burocracia ahoga al sector”. Este descontrol administrativo se traduce en normativas que priorizan el bienestar animal pero ignoran las necesidades humanas.
Buxadé critica cómo los ganaderos enfrentan exigencias casi imposibles relacionadas con el transporte y cuidado de las gallinas ponedoras. Además, denuncia tiempos excesivos para poner en marcha proyectos productivos debido a esta maraña burocrática: “Se pueden tardar más de cinco años en iniciar un negocio”. Y eso no es todo; también menciona cómo han recortado fondos destinados a proyectos veterinarios mientras multan con cifras estratosféricas a aquellos pequeños agricultores que no registren adecuadamente sus gallinas.
Frente a esta situación alarmante, Vox exige una retirada inmediata de las políticas derivadas del Pacto Verde. Según ellos, este tipo de decisiones están poniendo en riesgo no solo nuestra producción nacional sino también el futuro económico y social de miles de familias dedicadas al campo. En su opinión, estas políticas amenazan directamente nuestra soberanía alimentaria y atacan el bolsillo del ciudadano común.
A medida que España sigue siendo uno de los principales productores de huevos dentro de la UE, es vital cuestionarnos hacia dónde nos llevan estas decisiones impuestas desde Bruselas. La lucha por un campo sostenible debe ser equilibrada y justa para todos.”