En la rueda de prensa celebrada tras el Consejo de Ministros, la ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, dejó claro que el Ejecutivo sigue a pie de cañón en las negociaciones con diferentes fuerzas políticas. La idea es clara: no se trata solo de presentar unos Presupuestos Generales del Estado por hacerlo, sino que hay que hacerlo de manera acordada. Y es que, según ella, si no hay apoyos suficientes, podríamos estar tirando tiempo al Congreso, algo que afecta directamente a los ciudadanos.
Realismo ante todo
Alegría fue contundente al afirmar que la obligación constitucional de presentar un proyecto presupuestario está ahí, pero eso no quita el hecho de que el Gobierno debe ser realista. Se necesita un ejercicio de realismo para buscar apoyos antes de llevar las cuentas al Parlamento. A su lado, el ministro Félix Bolaños también comentó sobre la importancia del consenso y recordó que la Constitución establece con total normalidad qué sucede cuando no hay presupuestos aprobados. No es algo nuevo; ya hemos tenido presupuestos prorrogados en España y en muchas comunidades autónomas.
Ambos ministros coincidieron en destacar que los últimos presupuestos aprobados son una creación del actual gobierno progresista. Según ellos, estos son expansivos y están funcionando extraordinariamente bien para nuestra economía y sociedad. Sin embargo, en días recientes han surgido voces desde Sumar —socio minoritario del gobierno— señalando que presentar los presupuestos es un imperativo constitucional. Por ahora, parece que este tema está creando cierta distancia entre el sector socialista y Pedro Sánchez.