CEUTA, 05/03/2025.- La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha estado esta semana en Ceuta, donde ha compartido con las tropas un mensaje que resuena en los rincones más profundos de nuestra realidad política. Con el conflicto de Ucrania como telón de fondo, España está a punto de dar un paso significativo. Este jueves nos llega una noticia clave: el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), Teodoro Esteban López Calderón, volará a París para participar en una reunión impulsada por el presidente francés, Emmanuel Macron.
Durante este encuentro, se debatirá sobre un posible despliegue de fuerzas de paz en Ucrania, siempre que finalmente se logre un acuerdo que ponga fin a esta guerra desgarradora que comenzó hace más de tres años con la invasión rusa. Pero aquí viene lo interesante: la ministra Robles ha dejado claro que esto no significa que España ya esté comprometida con la iniciativa francesa; ¡no! La situación es delicada y pide cautela.
La unidad europea como prioridad
A medida que la tensión geopolítica aumenta, Robles subraya que cualquier decisión sobre un eventual despliegue debe ser meticulosamente evaluada y alineada con el apoyo a Ucrania y los objetivos europeos. Macron quiere asegurarse de que se establezca una «paz sólida y duradera», trabajando codo a codo con Ucrania y otros aliados europeos. Sin embargo, mientras todo esto ocurre a nivel internacional, aquí dentro Pedro Sánchez ha decidido iniciar conversaciones con todos los grupos parlamentarios… menos uno. Sí, has leído bien: ¡Vox queda fuera!
Sánchez está decidido a analizar el conflicto ucraniano y explorar las perspectivas hacia la paz sin contar con Santiago Abascal y su partido. En estos tiempos convulsos donde el diálogo parece escaso entre ciertas formaciones políticas españolas, esta exclusión habla mucho sobre las tensiones internas existentes.
A medida que avanzamos hacia una reunión extraordinaria del Consejo Europeo centrada en temas de seguridad continental, la presencia del Jemad en París podría marcar un antes y un después para España. Es momento de ver cómo nos posicionamos ante el delicado equilibrio entre nuestros compromisos internacionales y nuestras capacidades reales como nación.
Aquí estamos ante una oportunidad crucial para reflexionar sobre nuestro papel en Europa mientras algunos países parecen distanciarse aún más como Hungría o Eslovaquia. ¿Seremos capaces de encontrar ese camino hacia una solución duradera al conflicto ucraniano? Solo el tiempo lo dirá.